lunes, 7 de mayo de 2012

PADRE MAMERTO MENAPACE - AL COMPARTIR SE DILATA EL CORAZON.


 Por si no lo conoces es un monje benedictino, muy simpático y con mucha sabiduría, que vive en un monasterio en la ciudad de Los Toldos, Provincia de Buenos Aires.

Dice el Padre Menapace:

Mi percepción a medida que envejezco es que no hay años malos. 
Hay años de fuertes aprendizajes y otros que son como un recreo, pero malos no son. 
Creo firmemente que la forma en que se debería evaluar un año tendría más que ver con cuánto fuimos capaces de amar, de perdonar, de reír, de aprender cosas nuevas, de haber desafiado nuestros egos y nuestros apegos. 
Por eso, no debiéramos tenerle miedo al sufrimiento ni al tan temido fracaso, porque ambos son sólo instancias de aprendizaje.Nos cuesta mucho entender que la vida y el cómo vivirla depende de nosotros, el cómo enganchamos con las cosas que no queremos, depende sólo del cultivo de la voluntad. 
Si no me gusta la vida que tengo, deberé desarrollar las estrategias para cambiarla, pero está en mi voluntad el poder hacerlo. 
“Ser feliz es una decisión”, no nos olvidemos de eso.Entonces, con estos criterios me preguntaba qué tenía que hacer yo para poder construir un buen año porque todos estamos en el camino de aprender todos los días a ser mejores y de entender que a esta vida vinimos a tres cosas:-a aprender a amar-a dejar huella-a ser felices . 
En estas tres cosas debiéramos trabajar todos los días, el tema es cómo y creo que hay tres factores que ayudan en estos puntos: - Aprender a amar la responsabilidad como una instancia de crecimiento. 
El trabajo, sea remunerado o no, dignifica el alma y el espíritu y nos hace bien en nuestra salud mental.
Ahora el significado del cansancio es visto como algo negativo de lo cual debemos deshacernos y no como el privilegio de estar cansados porque eso significa que estamos entregando lo mejor de nosotros. 
A esta tierra venimos a cansarnos,... para dormir tenemos siglos después.- Valorar la libertad como una forma de vencerme a mí mismo y entender que ser libre no es hacer lo que yo quiero. 
Quizá deberíamos ejercer nuestra libertad haciendo lo que debemos hacer con placer y decir que estamos felizmente agotados y así poder amar más y mejor.- El tercer y último punto a cultivar es el desarrollo de la fuerza de voluntad, ese maravilloso talento de poder esperar, de postergar gratificaciones inmediatas en pos de cosas mejores. 
Darnos cariño y tratarnos bien como país y como familia, saludarnos en los ascensores, saludar a los guardas, a los choferes de los micros, sonreír por lo menos una o varias veces al día.
Querernos, crear calidez entro de nuestras casas, hogares, y para eso tiene que haber olor a comida, cojines aplastados y hasta manchados, cierto desorden que acuse que ahí hay vida.
Tratemos de crecer en lo espiritual, cualquiera sea la visión de ello. La trascendencia y el darle sentido a lo que hacemos tiene que ver con la inteligencia espiritual.
Tratemos de dosificar la tecnología y darle paso a la conversación, a los juegos "antiguos", a los encuentros familiares, a los encuentros con amigos, dentro de casa.
Valoremos la intimidad, el calor y el amor dentro de nuestras familias.Si logramos trabajar en estos puntos - y yo me comprometo a intentarlo -, habremos decretado ser felices, lo cual no nos exime de los problemas, pero nos hace entender que la única diferencia entre feliz o no, no tiene que ver con los problemas que tengamos sino con la actitud con la cual enfrentemos lo que nos toca.
Dicen que las alegrías, cuando se comparten, se agrandan. Y que en cambio, con las penas pasa al revés, se achican.
Tal vez lo que sucede, es que al compartir, lo que se dilata es el corazón.
Y un corazón dilatado está mejor capacitado para gozar de las alegrías y mejor defendido para que las penas no nos lastimen por dentro.

domingo, 6 de mayo de 2012

AFINACION SEMANAL - KABBALAH


Felicidad duradera

Del 6 al 12 de mayo de 2012

¿Qué hace que alguien sea feliz?

La mayoría de nosotros pensamos que aquellos que obtienen lo que quieren en la vida son felices; y de esta creencia concluimos que las personas con poder o dinero deben estar viviendo la buena vida. Sin embargo, si miramos con más detenimiento, podemos ver que a menudo las personas más ricas pueden estar perdidas, amargadas e insatisfechas.

Esto es un indicativo de lo superficial que es nuestra perspectiva de la felicidad. Sólo porque una persona tenga muchas cosas físicas no significa que tenga una felicidad duradera.

Si piensas en ello, queda claro que casi cada placer en este mundo físico es temporal.

A pesar de que el dinero puede comprarnos una casa, es el amor que comparte una familia lo que convierte esa casa en un hogar. Es compartir nuestro tiempo y nuestros cuidados, no nuestro dinero, lo que crea amistades duraderas en vez de superficiales. ¿Por qué es así? Porque cuando compartimos y ponemos nuestra energía en algo nos comportamos como la Luz y de esa forma podemos conectarnos con la Luz. Hay una ley espiritual que explica que la Luz sólo puede posarse allí donde hay una similitud de forma. No hay marcas de diseñadores que puedan despertar nuestra valía personal; sólo podemos alcanzarla estando ahí para otra persona.

Empieza a cambiar tu deseo por las cosas de naturaleza física en un deseo por cosas de naturaleza espiritual.

El mundo físico siempre nos proporcionará satisfacción a corto plazo, pero es actuar más como el Creador lo que nos lleva a encontrar la felicidad duradera que realmente deseamos.


Todo lo mejor,

Yehuda

sábado, 5 de mayo de 2012

TODOS SOMOS PARTE DE LA LUZ


TERESA DE CALCUTA
Existe una historia sobre un gran Kabbalista llamado Baal Shem Tov. Cada vez que él caminaba dentro de un lugar de oración, iba hacia un grupo de gente allí y los saludaba con un saludo especial, el cual era utilizado para dirigirse a alguien que ha estado lejos por tres o más días.
Luego de semanas y semanas de escuchar esta salutación única, uno de los hombres preguntó: “Maestro, no he dejado la ciudad, lo veo todos los días. ¿Por qué cada vez que me ve, siempre me saluda de esta forma?”.
El Baal Shem Tov respondió: “Mientras estás orando, ¿dónde te encuentras? ¿Estás pensando sobre cosas espirituales? ¿O estás pensando sobre las vacaciones que quieres tomar, o tal vez sobre todas las cosas que necesitas durante el día? Es por esta razón que siempre te saludo como si hubieras estado lejos, porque no estás aquí en tu mente, no estás aquí en tu conciencia”.
¿Qué significa esta historia para nosotros? Básicamente, cuando oramos, leemos un libro sagrado, meditamos o utilizamos cualquiera de las herramientas espirituales para intentar generar energía por nosotros mismos, necesitamos preguntarnos: ¿Dónde está mi conciencia? ¿Estoy en sintonía con la acción que estoy ejecutando ahora mismo? ¿Estoy pensando y meditando en cómo puedo llegar a otros? Tal vez más importante, ¿Estamos presentes con nosotros mismos y con las personas a nuestro alrededor mientras nos movemos en el transcurso del día?
Esta semana necesitamos aceptar que nosotros somos los únicos que podemos ocasionar nuestro nivel espiritual. Hacer crecer nuestra conciencia es la única forma de movernos cerca de la Luz. Para elevarnos por encima de las limitaciones del mundo físico, necesitamos escoger actuar de manera proactiva para compartir, aprender y transformar. Al no avanzar en nuestro trabajo espiritual, al sólo seguir nuestra vida como está y al hacer lo que nuestro ego quiere, creamos un circuito que no está conectado con la Luz.
Y lo que ocurre entonces es que de hecho disminuimos la Luz espiritual en nuestra vida así que se vuelve cada vez más difícil para nosotros reconocer cuando cometemos una acción negativa hasta que con el tiempo lleguemos, Dios no lo permita, a alcanzar un estado de conciencia en el que no podamos reconocer la negatividad.
¿Por qué te estoy diciendo todo esto justo ahora? Bueno, la lectura de la Biblia para esta semana discute la idea del Kohén, que significa en español “el sacerdote”. Esta semana leemos lo que un Kohén puede y no puede hacer y con quiénes se pueden o no asociar. Hay muchos detalles específicos importantes en esta lectura, pero en lo que me gustaría enfocarme aquí es en cómo esta idea del Kohén se aplica a nuestra vida.
Básicamente, lo que necesitamos reconocer es que en cierto nivel, cada uno de nosotros es como un Kohén.
Todos somos puros. Todos somos el pueblo de Dios. No me refiero a “puros” en términos de no hacer cosas que son terribles. Todos hacemos tales cosas. Es por ello que estamos vivos. Decimos las cosas incorrectas. Comemos las cosas incorrectas. Actuamos de manera equivocada. Y Dios sabe lo que hacemos y no hacemos en la privacidad de nuestros hogares.
Pero nada de esto importa.

Lo que sí importa es que cada uno de nosotros ha sido dotado con una chispa del Creador. Es nuestro trabajo actuar como Kohanim: ser la salvación para alguien que nos necesite, ser la voz para alguien que lo necesite en momentos de cuidado, ser la sabiduría para el amigo que necesite nuestra ayuda en el medio de la noche. Pero para hacer esto, necesitamos ser un participante activo en nuestra propia vida así como estar presente para las personas a nuestro alrededor.

Todos somos parte de la Luz. Es fácil cuidar cualquier reparación entre nosotros y el Creador. Pero las cosas que hacemos para herirnos los unos a los otros, esas son las cosas que pagaremos en el futuro. Tu y yo y todos en este mundo está conectado en una gran cadena humana, y ser parte de esta cadena es nuestra mayor fortaleza.

jueves, 3 de mayo de 2012

SINCRONIZARNOS PARA MEDITAR - CREAR PAZ.





Crear paz

Ya no sólo se trata de controlar el estrés y la armonía interior: cada vez más personas organizan vía Internet meditaciones colectivas, seguras de que así será posible reducir los niveles de violencia planetaria

Como un revival sesentista atravesado por la globalización, decenas de miles de personas se sincronizan vía Internet para meditar. El target excede el control del estrés y la meca de la armonía interior. Es definitivamente más ambicioso: contribuir a instalar paz en el mundo. Nada menos.
Una creciente conciencia de caos planetario gatilla este renacimiento de la espiritualidad, que en Occidente aparece como una reivindicación de filosofías y prácticas originadas en Oriente, en donde acumulan miles de años.
La tendencia no es estrictamente nueva. Uno de los pioneros en el estudio de los efectos individuales y sociales de la meditación es el doctor David Orme-Johnson, autor de multiplicidad de artículos, investigador de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos y profesor durante años de la Maharishi University of Management, fundada por Maharishi Mahesh Yogui, un religioso hindú creador del movimiento Meditación Trascendental.
En diálogo con LNR, David Orme-Johnson asegura que la meditación trascendental ha demostrado ser eficaz para reducir la violencia social, al conducir a la mente desde sus niveles de pensamiento activo al nivel silencioso de conciencia pura. “Cuando suficientes personas lo practican, crean cohesión, disipan las dificultades y estimulan la cooperación”, dice, y cuantifica: “Las investigaciones han demostrado que si el 1% de la población se involucra en esta práctica, se reducen los índices de criminalidad”.
En su prédica, Maharishi enfatizaba que la paz individual es la unidad elemental de la paz mundial, y lo expresaba a través de una analogía: ¿Puede existir un bosque verde sin árboles verdes? Del mismo modo, no podemos tener un mundo pacífico sin individuos pacíficos.
Numerosas son las investigaciones que abonaron esta hipótesis, que se conoce como efecto Maharishi. David Lifar, presidente de la Fundación Indra Devi, lo explica como la acción que ejerce, al meditar, un número mínimo de integrantes de una comunidad, para alcanzar “el despertar de la conciencia de la humanidad que nos permita transitar por un mundo en donde la luz, la paz y el amor prevalezcan sobre el odio, la violencia y la oscuridad”.

Las cifras cantan

Los efectos de la meditación en su vertiente individual ya no generan controversias insalvables en el léxico médico. Basta un simple recorrido por las publicaciones científicas más reconocidas para encontrar abundantes estudios que equipos de investigación de universidades y centros médicos convencionales de todo el mundo hicieron para rastrear la eficacia de esta práctica sobre el estrés y su catarata de daños psiconeuroendocrinológicos, la reducción del dolor o el control de la hipertensión arterial o la depresión.
La discusión, hoy, se proyecta al terreno social. Uno de los estudios más renombrados se concretó en Washington en 1993 y fue publicado en la revista Social Indicators Research. Entre el 7 de junio y el 30 de julio de ese año, alrededor de 4000 meditadores se reunieron a meditar mientras científicos monitoreaban los partes diarios de violencia. Según los autores, ésta se redujo un 23% durante la última semana del concreción del proyecto.
La metodología empleada en la elaboración de estos índices recibió críticas, pero las experiencias se multiplicaron, bajo las consignas de pacificación planetaria impulsadas por las corrientes actuales, que sostienen que la mente tiene capacidad para irradiar su energía y modificar la realidad.
Global Intention es una de las nuevas organizaciones internacionales involucradas en este movimiento. Comenzaron con experimentos sencillos, como dirigir la energía de un grupo de meditadores a las plantas de un vivero y medir ciertos marcadores biológicos que dieran cuenta de la recepción energética.
Más ambicioso fue el proyecto encarado el año pasado, cuando meditadores de 65 países concentraron su energía pacificadora sobre una franja territorial desconocida para la mayoría: Sri Lanka, cuya guerra civil, que arrastraba años de dolor, lo convertía en uno de los focos de tensión y muerte más conflictivos del mundo. Tras una semana de meditación intencional en la que participaron meditadores de 65 países, el nivel de criminalidad se redujo un 74%, según figura en un documento de la organización.
Pero lo más curioso de esta experiencia fue un efecto inesperado: el 44% de los participantes confesó cambios en sus relaciones interpersonales, especialmente la que involucraba a personas extrañas. “La experiencia de trabajar junto con miles de personas desconocidas estimuló la apertura y la capacidad de establecer mejores relaciones con otros a quienes no se había visto jamás”, define la organización en el mismo informe que sintetiza la experiencia.

Irradiaciones pacíficas

¿Cómo se explican los cambios que, al parecer, producen las meditaciones colectivas en los vínculos y en el entorno? “Al meditar producimos vibraciones que se irradian: si alguien medita en su casa, esta se convierte en un sitio pacífico, si un grupo de gente medita en un lugar público, multiplica esa paz. Si una sola persona irradia paz, no es mucho lo que puede hacer frente a la negatividad que hay en el mundo, pero si muchas personas lo hacen en conjunto pueden cambiar la atmósfera y lograr un cambio de conciencia”, opina Swami Parantej, instructor, en Bangalore, India, de la fundación El Arte de Vivir, durante su visita a Buenos Aires para participar de la versión local de América Medita, un encuentro por la paz que reunió en simultáneo a distintas ciudades del país y del continente.
“Hablamos mucho de la violencia y en general la abordamos desde la queja, los paros, las marchas o las manifestaciones. Nuestra propuesta es hacerlo desde el silencio”, dice Juan Mora y Araujo, vicepresidente de El Arte de Vivir en Argentina. Y agrega: “Vivimos en un mundo de opuestos. Existe la paz y existe la violencia. Es erróneo suponer que uno de esos opuestos va a desaparecer. Lo que sí podemos hacer es trabajar para que uno de los polos se fortalezca”.
“Estamos dando nuestros primeros pasos en Occidente en este movimiento del despertar de la conciencia. La meditación grupal es una forma moderna, pacífica y ecológica de pedir por un cambio”, concluye David Lifar. Y alerta: “No nos quedemos en la puerta de entrada, hagámoslo carne en nuestra vida real, cotidiana, en cada pensamiento, palabra y acción. Cada individuo que se dice meditador debe ser coherente con lo que pregona: es más fácil estar sentado unos cuantos minutos “en silencio” que ser una buena persona. La paz es una construcción social que exige esfuerzo.
Por Tesy De Biase

EN INTERNET

GUIA PARA PRINCIPIANTES

Las técnicas de meditación son múltiples. David Lifar, de la Fundación Indra Devi, aclara que requiere años de práctica y esfuerzo constante, ya que es el penúltimo eslabón de la evolución espiritual. De todos modos, propone esta guía para meditadores principiantes .
1. Elija un lugar adecuado, tranquilo, un ambiente donde no haya interrupciones. En ese sitio especial se irá generando, a lo largo de los días, una energía particular que lo ayudará a sosegar su mente.
2. Siéntese como le sea más cómodo (con las piernas cruzadas o en una silla). Es importante que lo haga manteniendo la espalda, el cuello y la cabeza en línea recta. Vale aclarar que la meditación se realiza siempre en posición vertical, nunca acostados, porque tratamos de unirnos a Dios a través de nuestro último chakra, o centro de energía, que está a la altura de la mollera.
3. El tiempo de meditación no importa tanto como la constancia en practicarla. Mataji Indra Devi aconsejaba hacerlo, al principio, aunque fuera durante unos cinco minutos, para luego ir incrementándola hasta llegar a los veinte minutos y, si fuera posible, dos veces por día.
4. Dentro de lo que se pueda, debe meditarse siempre a la misma hora. Los mejores momentos: la aurora y el crepúsculo.
5. Para meditar, elija una imagen o idea positiva, bella, ennoblecedora. También puede elegir cerrar los ojos, realizar algunas respiraciones completas y entonar el Om, tratando de vaciar la mente y aceptando cualquier cosa que se le presente en la meditación.
6. Haciendo uso de alguna de las técnicas mencionadas, mantenga su atención en ese punto focal.
7. Cuando sienta que la luz anida en su corazón y que usted es un todo con ella, habrá logrado su propósito.

AFINACION DE HOY - EL EGO


Quítate el ego


Jueves, 3 de mayo de 2012

Una vez hubo un mendigo que se vestía con harapos porque no tenía dinero para comprar ropa. Un amable sastre decidió ayudarlo. El sastre tomó sus medidas y le dijo al mendigo que regresara en un par de horas. Cuando el mendigo regresó y se probó la ropa, comenzó a gritarle al sastre: “¡Esta ropa ni siquiera me queda!”.

“La ropa nueva te quedará”, dijo el sastre. “¡pero primero debes quitarte la ropa vieja!”. 

Por la misma razón, debemos deshacernos de los pensamientos egocéntricos, de lo contrario no hay espacio para que la Luz del Creador entre en nosotros
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