domingo, 30 de enero de 2011

ARTE - EL DAVID DE DONATELLO.

" El David de Donatello " , completa hoy la trilogia de David en el blog , junto con " Miguel Angel - el David y las oportunidades " (editado el 23/07/10) y " Bernini - el otro David " ( editado el 07/10/10 ).
De las artes , la unica que despertaba en mi corazon emociones casi dolorosas y provocaba algun lagrimon , era la musica , especialmente las obras interpretadas por Luciano Pavarotti , hasta que ...... en octubre de 2007 tuve la dicha de volver a Europa.
Italia , Florencia y mas de dos horas estupefacto mirando el David de Miguel Angel , cuatro metros de marmol purisimo con la figura del adolescente vencedor , sumaron a mi vida una nueva disciplina artistica , la escultura.
Vayan estas palabras para que sepan porque he vuelto varias veces sobre un mismo tema  , sin descartar que vuelva a hacerlo.
Espero que lo disfruten tanto como yo.
Fernando.

Donato di Niccoló di Betto Bardi, más conocido como Donatello, nació en Florencia en 1386, y junto con Alberti, Brunelleschi y Masaccio, fue uno de los más célebres representantes del estilo renacentista. Fue ayudante de Ghiberti cuando tenía 17 años, y más tarde trabajó con Brunelleschi, con quien aparentemente realizó su primer viaje a Roma para estudiar los monumentos de la antigüedad clásica.
Desde sus comienzos, Donatello revela una tendencia clásica y realista e influencia de la escultura gótica, pero desarrolla un estilo propio basado sobre todo en la fuerza emocional. Su obra se caracteriza por utilizar modelos y principios escultóricos de la antigüedad, poniendo cada vez más énfasis en el realismo y dramatismo de la acción y llegando a superar a los clásicos con su sorprendente naturalismo.
Realizado por encargo de Cosme de Médicis entre los años 1430 y 1435, el David de Donatello es el primer desnudo exento de la escultura renacentista. La obra representa al joven David con un sombrero coronado de amarantos, una espada en la mano derecha y una piedra en la izquierda.
Su postura, que apoya su peso sobre la pierna derecha mientras la otra descansa sobre la cabeza del gigante muerto, le otorga una sinuosidad que revela la influencia del griego Praxíteles. Puede decirse que la armonía de la escultura es perfecta. Cada una de las partes del cuerpo, llenas de sensualidad, guarda un exacto equilibrio. En palabras de Vasari: "es una figura tan natural y de una belleza tal que resulta increíble para los artistas que no haya sido moldeada sobre un modelo viviente".
Donatello era un autor para el que la expresión, tanto de sentimientos como de la personalidad de los personajes, era tan importante como la fidelidad en el diseño de la anatomía. Precisamente en este aspecto, Donatello supera a los griegos en el sentido de que esculpe personas, no ideales. En este caso, el David es retratado como un joven sensual y alegre por la victoria, que no se regocija en la cabeza de su víctima sino en la propia gracia y poder de su cuerpo, como si el resultado de su triunfo fuera tomar conciencia de su fuerza y belleza.
Además, el acabado del bronce, que parece imitar el aspecto de la piel humana, revela la intención de Donatello de hacer del David una obra verosímil.
Con respecto a su contenido, el David nos remite a la historia bíblica del joven pastor judío que mata al gigante filisteo Goliat y que está relatada en el Antiguo Testamento -Samuel, 17-. Es por lo tanto una obra de tema religioso, pero sólo en apariencia. La interpretación que puede atribuirse al David de Donatello, atendiendo a su contexto de producción, está más bien relacionada con la persona que le hizo el encargo, Cosme de Médicis, prohombre florentino que al devolver el poder a la República de Florencia se identifica con el personaje bíblico. Se trata de un símbolo de la victoria sobre sus enemigos, de manera que el David se asocia a la figura de Cosme regresando del exilio como un triunfador y por tanto su finalidad es conmemorativa y simbólica.
La pieza, realizada en bronce hacia 1430, mide 158 cm de altura y se encuentra en el Museo Nazionale del Bargello, Florencia.
david de donatello david de donatello
El David de Donatello es acaso una de sus obras más famosas. Se ha dicho que en él este escultor redescubre el estilo gótico internacional, elegante y cortesano, para darle una forma plástica nueva y precursora. El vencedor de Goliat ya no es un héroe, sino un joven extraordinariamente sensual, ingenuo y seductor. Entre el clasicismo y el gótico -quizá de ellos- ha nacido la nueva escultura del Renacimiento.

fuente
www.historiadel arte.us/renacimiento

AFINACION SEMANAL DE LA CONCIENCIA DE KABBALAH .



Atraviesa el océano


Del 30 de enero al 5 de febrero de 2011
La Kabbalah nos enseña que todas las destrucciones –incluida la guerra y la violencia física, así como muchos fenómenos naturales convertidos en desastres– ocurren por una razón: el odio de los humanos hacia su prójimo. Si albergamos odio o animosidad los unos hacia los otros, traemos destrucción a nuestras almas y al mundo en general. Esto significa que aunque muchos de nosotros queremos cambiar al mundo, primero debemos cambiar nosotros mismos.

Mi padre, el Rav Berg, dijo una vez: “Si no somos capaces de vivir pacíficamente los unos con los otros, ¿cómo podemos pensar que es posible hacer la paz entre árabes e israelíes?”.

Creo que el desafío que mi padre nos presenta es claro: si queremos que la situación en Oriente Medio cambie, debemos incrementar nuestros esfuerzos y tratar a las personas con dignidad. Esto significa que necesitamos encontrar una forma de amar a la persona que está sentada a nuestro lado, aunque esté muy desquiciada. Significa que debemos sonreír a la mujer que nos adelanta bruscamente, en lugar de enseñarle el dedo. Significa que si no tenemos nada agradable que decir, entonces es mejor que no digamos nada.

Sé que esto parece un mensaje bastante fuerte, pero debemos recordar que el conflicto y la guerra que existen entre las naciones empiezan con la fricción y la desunión entre los individuos. Una nación en guerra es meramente el efecto de una oscuridad espiritual nacida de la intolerancia entre los individuos que forman esa nación. Mientras que dos hermanos sigan encontrando razones para faltarse al respeto, y dos amigos encuentren maneras de faltarse el uno al otro, entonces dos naciones inventarán motivos para enzarzarse en una batalla sangrienta.

Tal como escribió Rav Áshlag –el gran Kabbalista del siglo pasado– en La sabiduría de la verdad (en inglés), página 243:
Por ejemplo, cuando dos personas se odian, decimos que están tan distantes la una de la otra como el Este y el Oeste. Y si se aman entre ellas, decimos que se funden y se unen en un solo cuerpo. Y esto no se refiere a su distancia física, sino más bien a su similitud (afinidad) de forma o diferencia de forma. Porque cuando dos personas se aman, es porque tienen una similitud o afinidad de forma. Cuando una persona ama todo lo que su amigo ama y odia todo lo que su amigo odia, esto les hace unirse y fundirse el uno con el otro y amarse el uno al otro. Pero si hay diferencia de forma entre ellos, es decir, si uno ama algo aunque su amigo lo odie, el nivel de esta diferencia hace que se odien entre ellos y los separa y distancia a uno del otro.
La paz empieza con el individuo en el espejo. La paz se mantiene cuando ese individuo extiende su tolerancia a su prójimo.

Llévate bien hoy. El mundo depende de eso.


Todo lo mejor,

Yehuda 

sábado, 29 de enero de 2011

SOCIEDAD - QUE SIGNIFICA SONREIR ?


Carl Zimmer 
The New York Times
NUEVA YORK.- Hace cuatro años, en medio de una llamada telefónica, Paula Niedenthal comenzó a preguntarse lo que significaba realmente sonreír. La llamada era de un periodista ruso que la estaba entrevistando para hablar sobre su investigación en expresiones faciales.
"Al final, me dijo: «¿Así que usted es norteamericana?»", recordó Niedenthal. "Entonces, sabe -le informó el periodista ruso- que las sonrisas norteamericanas son falsas y las francesas son verdaderas."
"De pronto, me interesé en el tema", dijo Niedenthal. A pesar de que sonreír es una de las cosas más comunes que hacemos los seres humanos, Niedenthal descubrió que la explicación científica del fenómeno era floja.
Desde entonces, la doctora Niedenthal y sus colegas han estudiado una amplia gama de investigaciones -desde escaneos cerebrales hasta observaciones culturales-, para elaborar un nuevo modelo científico de la sonrisa.
Creen que pueden explicar no sólo el origen de las sonrisas, sino cómo las percibe la gente. En un número reciente de la revista Behavioral and Brain Sciences , sostienen que las sonrisas no son simplemente expresiones de un sentimiento interno. Las sonrisas, de hecho, son sólo la parte más visible de una unión íntima entre dos mentes.

Algo más que músculos

Los psicólogos han estudiado cuidadosamente las sonrisas durante décadas, pero mayormente desde lo externo. Cuando los músculos cigomáticos de nuestras mejillas se contraen, los extremos de nuestra boca se elevan. Pero la sonrisa es mucho más que eso.
"Una sonrisa no es esa cosa que aparece" -aseguró la doctora Niedenthal-. Está relacionada con un cuerpo."
A veces, los labios se abren para mostrar los dientes; a veces, se mantienen sellados. A veces, los ojos se entrecierran. El mentón se eleva con algunas sonrisas y con otras cae. Catalogar estas variantes es un importante primer paso, pero no puede brindar una respuesta al enigma de las sonrisas.
Algunos investigadores han intentado ir más profundo, comprender qué estados mentales producen las sonrisas. Pensamos que significan felicidad y, en verdad, los investigadores encuentran que cuanto más intensamente se contraen los músculos cigomáticos, más feliz aseguran sentirse. Pero esto está lejos de ser una regla fija. A veces son los mismos músculos los que se contraen cuando la gente siente tristeza o asco.
La relación entre sentimientos y rostros es todavía más misterioso. ¿Por qué debería un sentimiento cualquiera curvar nuestras bocas? Esta es una pregunta que Darwin se planteó durante años. Una clave importante, según dijo, se encuentra en las caras de los simios que también, en ocasiones, levantan el borde de su boca. Según Darwin, esas también son sonrisas. En otras palabras, Mona Lisa heredó su siempre fascinante sonrisa del sonriente ancestro común que compartió con los chimpancés.
Los estudiosos de los primates han podido clasificar sus sonrisas en unas pocas categorías. Los chimpancés a veces sonríen por placer, pero también cuando tratan de fortalecer un lazo social con otro chimpancé.
Niedenthal piensa que algunas sonrisas humanas entran también en estas categorías. Es más: pueden ser distinguidas por ciertas expresiones. Una sonrisa vergonzosa a menudo está acompañada por un mentón bajo, mientras que una para saludar a menudo está acompañada por la elevación de las cejas.
Los chimpancés a veces no sonríen por placer o por lograr una conexión social, sino por expresar poder. Un chimpancé dominante sonreirá y mostrará sus dientes. La doctora Niedenthal sostiene que también los seres humanos ostentan una sonrisa para expresar poder y a menudo elevan el mentón de manera de mirar a los demás desde arriba.
Pero hacer una expresión facial particular es sólo el primer paso de una sonrisa. Niedenthal sostiene que la manera en que la otra persona interpreta la sonrisa es igualmente importante.
Pero lo más importante, sostiene, es que la gente reconozca las sonrisas al imitarlas. Cuando una persona que sonríe cruza sus ojos con otra, ésta sin saberlo también remeda una sonrisa. Niedenthal y sus colegas citan investigaciones que indican que esta imitación activa muchas de las mismas regiones cerebrales que están activas en el que sonríe.
Una sonrisa feliz, por ejemplo, está acompañada por actividad en los circuitos cerebrales de la gratificación y mirar una sonrisa feliz puede despertar también esos circuitos. Remedar una sonrisa amistosa produce un patrón de actividad cerebral. Activa una región del cerebro llamada corteza orbitofrontal que distingue los sentimientos que tenemos por la gente con la que tenemos una relación cercana de la de otros. La corteza orbitofrontal se activa cuando los padres ven sonreír a sus propios bebés, por ejemplo, pero no cuando ven a otros niños.

Gestos falsos

"Expresar las sonrisas no sólo permite que la gente reconozca las sonrisas", asegura Niedenthal. También les permite reconocer las sonrisas que son falsas. Cuando inconscientemente imitan una sonrisa falsa, no experimentan la misma actividad cerebral que cuando experimentan una auténtica. Esa experiencia les hace saber que algo está mal.
En un estudio, ella y sus colegas están experimentando la idea de que la imitación permite a la gente reconocer las sonrisas auténticas. Mostraron imágenes de gente sonriente a un grupo de estudiantes. Algunas de las sonrisas eran genuinas y otras, falsas. Los estudiantes rápidamente pudieron establecer la diferencia entre ellas.
Luego, Niedenthal y sus colegas pidieron a los estudiantes que colocaran un lápiz entre sus labios. Esta simple acción involucró los músculos que de otra manera podían producir una sonrisa. Al no poder imitar las caras que veían, los estudiantes tardaron mucho más en determinar qué sonrisas eran reales y cuáles eran falsas.
La doctora Niedenthal y sus colegas también evaluaron la importancia del contacto visual en las sonrisas. Hicieron que los estudiantes miraran una serie de retratos como el del Caballero sonriente, del artista Frans Hals, del siglo XVII. En algunos retratos, el sujeto retratado no miraba al espectador, mientras que en otros las miradas se encontraban. En algunas pruebas, los estudiantes miraban pinturas que tenían los ojos tapados.
Los participantes establecían el impacto emocional de la pintura. La doctora Niedenthal y sus colegas encontraron, como lo habían previsto, que la gente sentía un mayor impacto emocional cuando los ojos estaban descubiertos que cuando estaban tapados. La sonrisa era idéntica en todas las pinturas pero no era suficiente. Es más: se advertían diferencias que eran más grandes cuando la cara del retrato tenía contacto ocular directo con el espectador.
Niedenthal sospecha que tanto ella como los otros psicólogos apenas están comenzando a aprender los secretos de sonrisas que los artistas explicaban hace siglos. Quizás hasta sea posible comprender por qué la sonrisa de Mona Lisa es tan poderosa.
"Yo diría que la razón por la que ha sido tan exitosa es porque uno logra el contacto ocular con ella -dijo Niedenthal-; además, el hecho de que el significado de su sonrisa sea doblemente complicado se debe a que la propia imitación de ella es también misteriosa y difícil."
Traducción de María Elena Rey
fuente
lanacion.com

jueves, 27 de enero de 2011

SOCIEDAD - EL ARTE DE LA CONVERSACION.


 Miguel Espeche
Para LA NACION

Tanto se ha insistido en la importancia de la rapidez de la información, tanto se ha alabado el paso rápido de datos de un lado a otro del planeta, que se ha olvidado el arte de la conversación, ese humano discurrir que sigue la lógica del viento y de la danza pero que, sin embargo, es amalgama esencial para la existencia de cualquier comunidad. Como si se hubiesen encontrado los "bueyes perdidos" que motivaron tantas conversaciones fluidas, el eficientismo comunicacional ha reducido la potencia simbólica y afectiva de la charla espontánea y entusiasta a un manual de instrucciones o un prospecto médico, relegando como suntuario todo lo que no sea compatible con una mecánica "eficaz" y, sobre todo, rapidísima, de intercambio.
Con el tiempo, y posiblemente en reacción contra la noción de que "el tiempo es oro" que subyace a esta idea de eficacia, en el Primer Mundo alguien empezó a vender la interesante idea de una vida "slow", una existencia más tranquila y mansa, sin tanto afán industrioso.
Claro, la materia prima de esa idea podría haber sido generada en alguna provincia del norte argentino, quizá Santiago del Estero, en donde los residentes saben de siestas y rondas de mate a la sombra, en las que la conversación tiene su momento. No se les ocurrió patentar la idea a nuestros hermanos del interior, una deficiencia de marketing, quizá. Pero, a no dudarlo, los primeros "slow" son ellos, o merecerían serlo, más allá de que con su trabajo hayan construido medio país.
Entre mates y rondas de charla "slow", la gente vive un tiempo que teje sentidos y ofrece pertenencias afectivas y comunitarias, y siempre gracias al eterno tema de los "bueyes perdidos", que ofrece motivos infinitos de conversación. Es en ese tipo de contextos que se manifiesta claramente a la conciencia que conversar es más, mucho más, que comunicar.
El compartir del bar, de la sobremesa o de la confidencia emocional tiene una eficacia ajena al productivismo y el inmediatismo tan en boga. Y tiene al tiempo como amigo, no como enemigo al que hay que derrotar a puro apuro.
Hoy, hasta el ocio ha sido industrializado, al punto de que suele hablarse de "ocio creativo", agregando el adjetivo para no sentir la culpa de estar ahí, estando nomás, sin siquiera pretender generar creatividad, ya que, si ésta adviene, será sin querer.
En sus consultorios, los psicólogos se encuentran con mucha gente que extraña la humanización que implica el hecho de estar con otros en un contexto amable, en el que el ánimo tenga más que ver con la comunión (la común-unión) que con la comunicación. Personas que llevan esas nostalgias de manera inconsciente; es decir, no se dan cuenta de que extrañan conversar, fluir con otros en resonancias y afectos, y que esa conversación no sea una carga sino un beneficio, un navegar en la palabra tan nutritivo y placentero como el relato de un abuelo a su nieto o un departir de enamorados.
Numerosos entendidos en las cosas de la mente y del espíritu hablan de vacío existencial al describir estos tiempos pragmatistas y digitales, aunque quizá debamos hablar, más que de vacío, de un "lleno". Este "lleno" (de sentimientos, de deseos, de dones), sin embargo, no puede compartirse por estar inhibidos los puentes de circulación. Eso ahoga corazones y mentes. A veces, hasta el colapso.
Los encuentros para conversar "de bueyes perdidos" son oportunidades para salir de la "asfixia de uno mismo" motivada por este encierro y para sentir la red a través de la cual circulan sueños, anhelos, afectos y misterios, ese pertenecer a un tiempo que pierde, por una breve eternidad, su relación con las agujas del reloj y la "eficacia", refrescando así el espíritu.
De cualquier modo, siempre habrá algún lugar en donde existan sillas en la vereda, sobremesas o círculos en los que las personas se recuerden unas a otras que son eso, personas, y no partes de un engranaje dentro del cual son tan sólo un dato más.
En ese contexto, y con esa perspectiva, vemos que la salud anímica de una comunidad se forja en sus conversaciones. No hay salud personal sin posibilidad de ofrecerle palabra compartida a la vida. Y es en la riqueza de las metáforas, los relatos y las creencias que se ponen en común donde se teje el destino de las sociedades.

martes, 25 de enero de 2011

EL SECRETO DEL ZEN .

La práctica del za-zen es el secreto del Zen. El za-zen es difícil, lo sé, mas si se ejercita cotidianamente es muy eficaz para la liberación de la conciencia y el desarrollo de la intuición. El za-zen no sólo desprende gran energía, sino que es también posición auroral. Su práctica no nos fuerza a obtener algo. Su fin es únicamente concentración en la posición, modo de respirar, actitud del espíritu.
La posición. Sentado en el centro del zafu (cojín redondo), se cruzan las piernas en loto o medio loto. Si no es posible se cruzan simplemente cuidando de no poner un pie sobre el muslo. No obstante, conviene apoyarse firmemente en el suelo con las rodillas. En la posición de loto los pies oprimen en cada muslo zonas que comprenden los principales puntos de acupuntura correspondientes a los meridianos del hígado, la vesícula y el riñón. Antiguamente los samuráis estimulaban estos centros de energía, de forma natural, por la presión de los muslos sobre el caballo.
Pelvis caída hacia adelante, al nivel de la quinta vértebra lumbar (según mi maestro, es como si el ano mirara al sol), columna vertebral arqueada, espalda recta. Se toca la tierra con las rodillas y el cielo con la cabeza. Mentón hundido, nuca erguida, vientre distendido, nariz en línea vertical con el ombligo; se es como un arco tenso cuya flecha sería el espíritu.
Una vez en posición se colocan los puños cerrados (apretando el pulgar) sobre los muslos, cerca de las rodillas, y se balancea la espalda muy recta a derecha e izquierda siete u ocho veces reduciendo lentamente el movimiento hasta encontrar la vertical de equilibrio. Se saluda (gassho) entonces, es decir, se juntan las manos delante de sí, palma con palma, a la altura de los hombros; los brazos, doblados, permanecen horizontales. No queda más que poner la mano izquierda sobre la derecha con las palmas mirando al cielo y contra el abdomen. Los pulgares en contacto por su extremidad, horizontales por una ligera tensión, no dibujan hondonada o pico. Los hombros caen naturalmente retirados hacia atrás. La punta de la lengua roza el velo del paladar. La mirada se posa a un metro de distancia, pero está volcada hacia el interior. Los ojos semicerrados no miran nada, intuitivamente se «ve» todo.

La respiración. Juega un papel primordial. El ser vivo respira. Lo primero es el aliento. La respiración Zen no es comparable a ninguna otra. Tiende ante todo a establecer un ritmo lento, poderoso y natural. Si nos concentramos en una espiración suave, larga y profunda, la inspiración viene de forma natural. El aire se retira paulatina y silenciosamente, mientras que el empuje debido a la espiración desciende con fuerza en el vientre. Se «oprimen los intestinos» provocando así un saludable masaje de los órganos internos.
Los maestros comparan la respiración Zen al mugido de la vaca o al grito del recién nacido. Este hálito es el «om», la simiente, el pneuma, fuente de vida.
 
Actitud del espíritu. La respiración adecuada brota de una posición correcta. De igual modo la actitud del espíritu fluye naturalmente de una profunda concentración en la posición física y en la respiración. El ejercicio correcto nos hace vivir largamente, apaciblemente, con intensidad. Neutralizamos los shocks nerviosos, dominamos los instintos y las pasiones, controlamos la actividad mental. La circulación cerebral mejora notablemente. El córtex descansa y el flujo consciente de pensamientos cesa. La sangre afluye a las capas profundas que, mejor irrigadas, se despiertan de un semisueño; su actividad produce una sensación de bienestar, serenidad y paz parecida al sueño profundo pero en pleno despertar. El sistema nervioso se relaja, el cerebro «primitivo» entra en plena actividad. Plenamente receptivos y atentos, pensamos con cada una de las células de nuestro cuerpo. Inconscientemente, toda dualidad, toda contradicción desaparecen.

Los pueblos llamados primitivos han conservado un cerebro profundo muy activo. La civilización occidental ha educado y refinado el intelecto al tiempo que perdía fuerza, intuición y sabiduría, ligadas al núcleo interno del cerebro. Por eso el Zen es un tesoro inestimable para el hombre de hoy, para el que aún tiene ojos para ver y oídos para oír.
Por la práctica regular del za-zen nos es dado convertirnos en hombres nuevos volviendo al origen de la vida.
Podemos acceder a la condición normal del cuerpo y del espíritu (que son uno) captando la existencia en su raíz.
Sentados en za-zen dejamos correr las imágenes y pensamientos que atraviesan el inconsciente como nubes por un cielo límpido. Sin oponernos, sin agarrarnos a ellas, como sombras delante de un espejo las emanaciones del subconsciente pasan, tornan y se desvanecen. Y se llega al inconsciente profundo, sin pensamiento, más allá de todo pensar (hishiryo), pureza verdadera. Zen es muy simple y muy difícil de comprender. Es un problema de esfuerzo y repetición, como la vida.
Sentados, sin ningún tipo de ocupación, sin fin ni espíritu de provecho. Si la posición-respiración y actitud de vuestro espíritu están en armonía, comprenderéis el verdadero Zen, captaréis la naturaleza de Buda.
Taisen Deshimaru La práctica del Zen