miércoles, 12 de diciembre de 2012

Luna nueva de CAPRICORNIO

La Luna Nueva de Capricornio

Mientras que Sagitario fue un mes milagroso y de sueños, Capricornio es el momento de ¡lograr esos sueños! Es un tiempo para tomar la iniciativa y adentrarnos con entusiasmo en misiones y proyectos nuevos.

La Luna Nueva de Capricornio comienza durante la celebración de Jánuca. Rav Isaac Luria, (El Arí), el gran kabbalista del siglo XVI, explica que el milagro de Jánuca sucedió gracias a itaruta diltata – “despertar desde abajo”. La lección es que los milagros por los que rezamos no pueden suceder sin que actuemos.

Capricornio señala la necesidad de realizar un buen trabajo físico a la manera tradicional y adquirir responsabilidad.

Abre la puerta para que milagros más grandes se manifiesten en tu vida.

lunes, 3 de diciembre de 2012

LOS ORIGENES DE LA NAVIDAD CRISTIANA


Villancico " Los peces en el rio "

El nacimiento de Jesús es uno de los hechos históricos que más ha influido y sigue influyendo en las costumbres y tradiciones del mundo.
En la Antigüedad, sólo se registraban las fechas del nacimiento y muerte de los personajes más importantes (reyes, sacerdotes, etc.). Por eso no podemos conocer con exactitud las fechas de la vida de Jesús ni precisar el año de su nacimiento. Probablemente nació en los últimos años del reinado de Herodes I el Grande; esto es, entre los años 6 y 4 a. C.
En el Imperio romano, el 25 de diciembre se celebraba la fiesta del Día Natal del Sol Naciente Invencible. Ese mismo día se realizaban cultos al emperador, que era adorado como un dios. Los cristianos aprovecharon aquella fecha para celebrar el
nacimiento de Jesús sin llamar la atención. Con ello evitaban las persecuciones de los romanos y expresaban, a su modo, que su único Dios era Jesucristo, “el único Sol y la única Luz del mundo”.En el siglo II d. C., el papa San Telesforo instituyó esta festividad y, en el 440, el 25 de diciembre pasó a ser la fecha oficial del nacimiento de Jesús.Durante los primeros siglos del cristianismo, esta celebración tuvo un carácter humilde, pero a partir del siglo VIII se empezó a celebrar con la pompa y la gala litúrgica con que la conocemos. Desde el siglo XVI se fijaron las vacaciones navideñas desde el día de Navidad hasta la fiesta de Reyes.

¿Quién es San Nicolás de Bari?
San Nicolás era hijo de una familia cristiana muy rica. Vivió en Asia Menor en el siglo III. Siendo muy joven fue consagrado obispo de Mira. Cuando murieron sus padres, le dejaron dos cosas: una gran fortuna y una gran fe en Dios. Esta gran fe le llevó a repartir su riqueza entre los más pobres. Y para que nadie supiera quién era el benefactor, echaba grandes regalos por las ventanas de las casas de la gente pobre. Murió el seis de diciembre del año 326. Sus restos fueron trasladados desde Mira hasta la iglesia de San Nicolás de Bari, en Italia. Es el patrono de Rusia, Holanda y Grecia. Este santo de barba blanca, montado en un caballo blanco, es el encargado de repartir regalos entre los niños que se han portado bien el 6 de diciembre.San Nicolás se convierte en Santa Claus en Holanda, simplemente porque deriva de las formas latinas Sanctus Nicolaus. En el año1621, los colonos holandeses que se establecieron en la isla neoyorquina de Nueva Amsterdam (hoy Manhattan) llevaron la imagen de su patrono. Con los años, esta imagen que salía en procesión cada 6 de diciembre fue cambiando según la imaginación de sus creadores. Lo describieron como alguien risueño, fumando en pipa y cruzando el firmamento en un trineo tirado por renos. En el siglo XIX los americanos adoptaron plenamente al personaje y,en 1863, se publicó por primera vez su caricatura con barba blanca y larga y un traje de terciopelo rojo. Con esta imagen, San Nicolás vuelve a Europa y se transforma en Papá Noel , inmortalizado por un anuncio de  Coca Cola en 1931. Bien entrado el siglo XX, los españoles lo adoptaron para recibir regalos por Navidad, pero se mantiene la tradicional noche de Reyes, entre el 5 y el 6 de enero.

Algunos símbolos navideños
Son muchos los elementos que identifican la Navidad. Todos ellos han sido fuente de inspiración para diversas manifestaciones artísticas (pintura, escultura, literatura, música, etc.). Los más importantes son:

El pesebre
Recuerda el nacimiento de Jesús de forma artística. Fue San Francisco de Asís (1182-1226) allá por el siglo XIII el primero que construyó un pesebre en una cueva. Para ello colocó una imagen en piedra del Niño Jesús y la acompañó de animales vivos, celebrando una misa en el mismo lugar. Muy pronto, esta decoración se convirtió en una costumbre anual en los conventos, pueblos , familias y, después, en todos los hogares.

Los villancicos
Se llaman así porque los villanos los cantaban por las villas. Son canciones breves relacionadas con acontecimientos y personajes navideños. Los primeros fueron escritos en latín en el siglo XVI y, desde entonces, se hicieron populares en el mundo cristiano.

El arbol de Navidad
Es una tradición extranjera que se ha ido implantando poco a poco en España.
La costumbre del Árbol de Navidad surgió en Alemania a mediados del siglo VIII. Según la tradición, un día de Navidad, San Bonifacio estaba predicando para convertir a los germanos, y decidió talar un roble para destruir el carácter sagrado del árbol. Al caer, derribó todos los arbustos que lo rodeaban, excepto un pequeño abeto que se mantuvo de pie. San Bonifacio interpretó este hecho como un mensaje divino y lo llamó, desde aquel momento, Árbol del Niño Jesús. El suceso impresionó tanto a los cristianos que, comenzaron a adornar, primero un pino, y más tarde también abetos, por Navidad. Durante los primeros siglos se decoraban con manzanas. En el siglo XVI, Martín Lutero instituyó la costumbre de adornarlo con velas encendidas, de esta manera se impuso la presencia de los árboles en los hogares protestantes. Las bolas aparecen en el siglo XVIII y son fruto del trabajo artesano de los sopladores de vidrio de Bohemia.

Significado de las plantas navideñas:
En muchos lugares de Europa, en el siglo XV, durante la Navidad, las casas, las Iglesias y las fuentes, se adornaban con plantas verdes de invierno: acebo, hiedra, laurel… se creía que con estas plantas verdes se protegía a las personas y a los lugares de los efectos negativos del mal. También simbolizaban momentos de la vida de Jesús. El romero es símbolo de amistad y recuerdo. Según la tradición, adquirió su aroma cuando se colgaron de él los pañales del Niño Jesús. Las hojas de acebo representan la corona de espinas de Cristo, y sus frutos, las gotas de sangre. El muérdago es símbolo de paz, protección y amor.

Fuente
www.erain.es

NAVIDAD - ¿ NO TE GUSTARIA CREER ?


La Navidad de un agnóstico

Por Luis Novaresio



Soy agnóstico. Y serlo me anima a celebrar la Navidad. No milito en la conversión de los creyentes, no me enorgullece no tener el don de la fe ni mucho menos menosprecio a los que se inclinan ante su Dios. Me arrodillo en las iglesias cuando las visito por curiosidad arquitectónica, guardo silencio en cuclillas en las mezquitas a las que se puede entrar, mantengo el silencio con la kipá puesta cuando escucho orar en las sinagogas a las que he ido y escucho con profundo respeto el orar candomblé de las madres de los santos negros afrocubanos.

No creo por acción. No por omisión. Porque para no creer hace falta moverse. Trasladarte de la comodidad de la mayoría que te circunda y atreverte a cruzar la vereda de los que serán no muy bien vistos. El camino recorrido por un agnóstico es más largo e imprevisible que el sendero tomado sin reflexión, coraje o decisión del creo en Dios Padre recitado con memoria vacía. Creer por proximidad de conveniencia es tan vacuo como renegar por pose opositora.
Ese estado de “no ser” no me otorga ni una presunción de superioridad intelectual ni me concede un fiel más pesado en la balanza que mide lo que vale más en la vida. No peso más. Ni menos, claro.

“¿No te gustaría creer?”, me preguntan con fe solidaria los que sí creen. ¿Y a quién no?, suelo responder con la mayor intención que la obviedad me permite.
Si hoy se celebra que el Padre envía a su propio hijo para reafirmarse en los suyos, creer ha de ser una bendición, pienso. Nada duele más que un hijo condenado y, permítaseme la licencia humana, aun a Dios lo debe haber lacerado ver su sangre crucificada. Porque eso se empieza a recordar hoy. El Hijo, la misma sangre del Todo naciendo para que vos le creas. Hombres de poca fe, fue necesario, si vos creés, que Lázaro se levantase, que los panes fueran miles multiplicados, que los ciegos vieran y los sordos oyeran. ¡Y todo eso, sabiendo que vos creés! La Navidad no es más que agradecer el nacimiento carnal del milagro existencial. Someter el don más divino y espiritual a tus sentidos del cuerpo. ¿Ver para creer? Sin dudas. El Padre, tu Padre, hace parir a una de sus hijas que ha engendrado al Hijo divino. Ese Creador no pudo hacer más para que vos supieras de su bondad infinita.
¿Y si no creés? Yo, hoy, celebro lo mismo. Porque nace un niño. La naturaleza desentraña su misterio con un hecho increíble: la vida prolongada en más vida. No hay más fiesta ni alegría posibles. Nace un niño pobre. Privado de todo. Salvo del afecto de un carpintero y de una madre que jura que sólo ella sabe cómo se ha concebido esa nueva existencia. Nace rodeado de más miseria que de beneficios. Pero crece. Y predica que el amor a los otros debe ser tan fuerte como amarte a vos mismo. Crece y aparta a los que juzgan a los diferentes, a los enemigos y les recuerda que no han podido con la viga en sus ojos. Abraza a los pobres, a los leprosos, a las prostitutas, desprecia a los mercaderes de la vida. Premia a los que comparten y ayudan. Promete en esta tierra una verdadera retribución a los justos. Y yo, a todo eso, lo celebro.

Espero al niño Dios (no al gordo de rojo que no entiendo) sabiendo que seguro es niño hijo de María y José. No me detengo a hurgar en su pasado divino porque los tengo allí pariendo a un ser nuevo, generoso y de pura esperanza. Me abrazo con vos que pedís a las alturas porque siento que nos une el mismo ruego: vos a Él, yo a la enseñanza laica y revolucionaria de un niño que ganará en esta tierra su deseado cielo.
Soy agnóstico. No milito en el orgullo de serlo. Apenas lo cuento. Incluso esta noche cuando brindemos con vos animados por el mismo amor. Nada menos.

Luis Novaresio


CRISTIANDAD - TIEMPO DE ADVIENTO


TIEMPO DE ADVIENTO

1. Significado del Adviento

Al celebrar la Iglesia el Adviento, te invita a meditar en la venida del Señor. Esta venida se nos
presenta en tres dimensiones:

Adviento Histórico. Es la espera en que vivieron los pueblos que ansiaban la venida del Salvador.
Va desde Adán hasta la encarnación, abarca todo el Antiguo Testamento. Escuchar en las lecturas
a los Profetas, nos deja una enseñanza importante para preparar los corazones a la llegada del
Señor. Acercarse a esta historia es identificarse con aquellos hombres que deseaban con
vehemencia la llegada del Mesías y la liberación que esperaban de él.
Adviento Místico. Es la preparación moral del hombre de hoy a la venida del Señor. Es un
Adviento actual. Es tiempo propicio para la evangelización y la oración que dispone al hombre,
como persona, y a la comunidad humana, como sociedad, a aceptar la salvación que viene del
Señor. Jesús es el Señor que viene constantemente al hombre. Es necesario que el hombre se
percate de esta realidad, para estar con el corazón abierto, listo para que entre el Señor. El
Adviento, entendido así, es de suma actualidad e importancia.
Adviento Escatológico. Es la preparación a la llegada definitiva del Señor, al final de los tiempos,
cuando vendrá para coronar definitivamente su obra redentora, dando a cada uno según sus
obras. La Iglesia invita al hombre a no esperar este tiempo con temor y angustia, sino con la
esperanza de que, cuando esto ocurra, será para la felicidad eterna del hombre que aceptó a
Jesús como su salvador.
Esta celebración manifiesta cómo todo el tiempo gira alrededor de Cristo, el mismo ayer, hoy y
siempre; Cristo el Señor del tiempo y de la Historia.
2. Esquema del Adviento

Inicia el domingo 28 de Noviembre y termina antes de las vísperas de la Navidad. Los domingos de
este tiempo se llaman 1°, 2°, 3° y 4° de Adviento. Los días del 16 al 24 de diciembre (la Novena
de Navidad) tienden a preparar más específicamente las fiestas de la Navidad.
El color de los ornamentos del altar y la vestidura del sacerdote es el morado, igual que en
Cuaresma, que simboliza austeridad y penitencia.
Son cuatro los temas que se presentan durante el Adviento:

I Domingo, la vigilancia en espera de la venida del Señor.
Durante esta primer semana las lecturas bíblicas y la predicación son una invitación con las
palabras del Evangelio: "Velen y estén preparados, que no saben cuándo llegará el momento".
Es importante que nos hagamos un propósito que nos permita avanzar en el camino hacia la
Navidad; ¿qué te parece si nos proponemos revisar nuestras relaciones familiares? Como resultado
deberemos buscar el perdón de quienes hemos ofendido y darlo a quienes nos hayan ofendido
para comenzar el Adviento viviendo en un ambiente de armonía y amor familiar. Desde luego,
esto deberá ser extensivo también a los demás grupos de personas con los que nos relacionamos
diariamente, como la escuela, el trabajo, los vecinos, etc. Esta semana, en familia al igual que
en cada comunidad parroquial, encenderemos la primer vela de la Corona de Adviento, color
morada, como signo de vigilancia y deseos de conversión.
La Corona de Adviento: La colocación de cuatro cirios sobre una corona de ramos verdes, que es
costumbre sobre todo en los países germánicos y en América del Norte, puede convertirse en un
símbolo del Adviento en los hogares cristianos.
La Corona de Adviento, cuyas cuatro luces se encienden progresivamente, domingo tras domingo
hasta la solemnidad de Navidad, es memoria de las diversas etapas de la historia de la salvación
antes de Cristo y símbolo de la luz profética que iba iluminando la noche de la espera, hasta el
amanecer del Sol de justicia (cfr. Mal 3,20; Lc 1,78

II Domingo, la conversión, nota predominante de la predicación de Juan Bautista.
Durante la segunda semana, la liturgia nos invita a reflexionar con la exhortación del profeta
Juan Bautista: "Preparen el camino, Jesús llega" y, ¿qué mejor manera de prepararlo que
buscando ahora la reconciliación con Dios? En la semana anterior nos reconciliamos con las
personas que nos rodean; como siguiente paso, la Iglesia nos invita a acudir al Sacramento de la
Reconciliación (Confesión) que nos devuelve la amistad con Dios que habíamos perdido por el
pecado. Encenderemos la segunda vela morada de la Corona de Adviento, como signo del proceso
de conversión que estamos viviendo.
Durante esta semana puedes buscar en los diferentes templos que tienes cerca, los horarios de
confesiones disponibles, para que cuando llegue la Navidad, estés bien preparado interiormente,
uniéndote a Jesús y a los hermanos en la Eucaristía.

III Domingo, el testimonio, que María, la Madre del Señor, vive, sirviendo y ayudando al prójimo.
Coincide este domingo con la celebración de la Virgen de Guadalupe, y precisamente la liturgia
de Adviento nos invita a recordar la figura de María, que se prepara para ser la Madre de Jesús y
que además está dispuesta a ayudar y servir a quien la necesita. El evangelio nos relata la visita
de la Virgen a su prima Isabel y nos invita a repetir como ella: "Quién soy yo para que la madre de
mi Señor venga a verme?.
Sabemos que María está siempre acompañando a sus hijos en la Iglesia, por lo que nos disponemos
a vivir esta tercer semana de Adviento, meditando acerca del papel que la Virgen María
desempeñó. Te proponemos que fomentes la devoción a María, rezando el Rosario en familia, uno
de los elementos de las tradicionales posadas, que inician el próximo día 16. Encendemos como
signo de espera gozosa, la tercer vela, color rosa, de la Corona de Adviento.

IV Domingo, el anuncio del nacimiento de Jesús hecho a José y a María.
Las lecturas bíblicas y la predicación, dirigen su mirada a la disposición de la Virgen María, ante
el anuncio del nacimiento de su Hijo y nos invitan a "Aprender de María y aceptar a Cristo que es
la Luz del Mundo". Como ya está tan próxima la Navidad, nos hemos reconciliado con Dios y con
nuestros hermanos; ahora nos queda solamente esperar la gran fiesta del Nacimiento del
Salvador. Debemos vivir la armonía, la fraternidad y la alegría que esta cercana celebración
representa. Todos los preparativos para la fiesta debieran vivirse en este ambiente, con el firme
propósito de aceptar a Jesús en los corazones, las familias y las comunidades. Encendemos la
cuarta vela color morada, de la Corona de Adviento

domingo, 2 de diciembre de 2012

La Luz , siempre con nosotros !

Esto también es para lo mejor

Del 2 al 8 de diciembrede 2012
Es difícil recordar que la Luz está siempre con nosotros. Es fácil tener certeza durante los buenos tiempos, pero en los momentos que parecen oscuros o difíciles, podemos olvidar que la Luz continúa allí.

Considera una situación en la que un hombre pierde su vuelo. Tal vez esté furioso porque tiene tantas cosas que hacer en su lugar de destino y muchos dependen de él. Pero no tiene idea que su alma gemela está sentada junto a él mientras espera, desesperado por obtener un asiento en otro vuelo.

Ahora, si se enfurece o se deprime, si permanece enfadado en una situación que él ve como horrible, puede consumirse tanto que tal vez nunca se dé cuenta de la mujer sentada a su izquierda.

Si en lugar de ello, él decide ser proactivo y buscar la Luz en esta situación, si se rinde a lo sucedido recordando confiar y apreciar el trabajo que la Luz está haciendo a su favor, puede que decida comenzar una conversación placentera con la mujer a su lado.

Son de hecho en momentos como este, momentos que son realmente caóticos o de angustia para nosotros, que nuestras más grandes bendiciones están escondidas. Cuando escogemos no ser reactivos y tener certeza en el orden del universo, podemos descubrir la verdadera razón del por qué está sucediendo todo.

Un sabio Kabbalista siempre le decía a sus estudiantes: “Esto también es para lo mejor”, sin importar lo que estuviera sucediendo.

El Creador quiere sólo lo que es mejor para nosotros. Siempre.



Todo lo mejor,

Yehuda