martes, 13 de marzo de 2012

AMOR Y LUZ

Usualmente ,  edito La Afinación Diaria de la Conciencia de la Kabbalah , en la página dedicada sólo a las Afinaciones.
La correspondiente al día de hoy , me parece importante para esclarecer un concepto que los reikistas aplicamos a diario al pedir por todos los seres que necesitan recibir la Luz de Dios en sus vidas.
RM Fernando

Amor y Luz 


 MARTES, 13 DE MARZO DE 2012


 “Enviar amor y Luz” es una frase comúnmente usada en el Centro de Kabbalah (bueno, para ser más precisos: es una frase comúnmente mal usada). 
La idea es que tenemos el poder de rezar por la gente e influir en sus vidas para bien con tan sólo entrar en un estado de conciencia donde tengamos buenos pensamientos sobre ellos y sintamos compasión por ellos. Y lo hacemos.


Pero la razón más profunda para enviar amor y Luz es que nos hace más dadores y menos receptores, lo cual , es la clave para revelar la Luz y las bendiciones de Dios en nuestra propia vida. 


 Muchos de nosotros lo decimos solamente cuando vemos que alguien nos está fastidiando, y pensamos que estamos siendo espirituales. “Envíale amor y Luz”, nos decimos a nosotros mismos. “De seguro la necesita”. 
En realidad, nosotros la necesitamos. 
Saltemos contra la gravedad de nuestro juicio, ira y resentimiento, y aferrémonos a una conciencia de compasión genuina, abramos nuestro corazón para revelar más de la Luz de Dios en nuestra vida.

domingo, 11 de marzo de 2012

AFINACION SEMANAL DE LA CONCIENCIA DE LA KABBALAH


EL BUENO DE LA PELICULA


Sé realista


Del 11 al 17 de marzo de 2012

Ninguno de nosotros es 100% honesto, 100% del tiempo.

El ego exige admiración y respeto, y por ello buscamos vernos como "el bueno de la película". Si fuimos demasiado perezosos para trabajar durante el fin de semana, tal vez usemos a nuestros seres queridos como excusa diciendo "¡La familia es primero!", cuando sabemos que habríamos podido encontrar el tiempo entre ver televisión y navegar en la web. Cuando participamos como voluntarios todo el día en un comedor popular, es lo primero que queremos contarles a nuestros amigos; pero si le gritamos a un colega de trabajo o lastimamos a un allegado, es poco probable que esto sea nuestra próxima actualización de estado en Facebook.

¡Esto le ocurre hasta a las personas más espirituales! Tal vez queramos inspirar a más personas a caminar nuestro camino y, por ende, fingimos ser seres humanos perfectos; queremos que la gente crea que no tenemos ego y que nuestra vida no tiene conflictos. Pero, si bien esto pueda inducir a otros al estudio, imagina lo que pensarán de la Kabbalah cuando se enteren que todavía tienes ego o que aún tienes desafíos que superar.

Al final, la verdad surge.

Esta es una gran razón por la cual muchos de nosotros caemos en el trabajo espiritual. Intentamos demostrar cuán buenos somos en el exterior pero, en el interior, realmente no somos lo que aparentamos.

Desarrollar la Luz interior es un proceso de transformar la negatividad que nadie ve enterrada dentro de nosotros. Lo importante es no mentir (a los demás o a nosotros mismos) en un esfuerzo por cubrir esa negatividad. No pasará mucho tiempo para que comencemos a creer la mentira y a perder nuestro trabajo espiritual.

Vivimos en una cultura que glorifica la autopromoción, pero intentar lucir "más grande" de lo que somos nunca nos traerá realización genuina. Ésta sólo proviene de aprender a "reducir" nuestro ego para que podamos encontrar aceptación y verdad. La aceptación de nosotros mismos conlleva a la aceptación de los demás.

Exponer nuestra negatividad a los demás es exponerla a la Luz.

La tarea de esta semana es: ¡Sé realista! Derriba algunos de los muros que has construido, remueve las máscaras y no tengas miedo de aceptarte como un ser humano con defectos. ¡Todos lo somos!

Sólo al enfrentar la verdad de nuestra negatividad podemos emprender cualquier esfuerzo honesto para eliminarla.


Todo lo mejor,

Yehuda

sábado, 10 de marzo de 2012

LA VERDAD PUEDE LIBERARTE.



Remover nuestras máscaras

Hay una energía disponible durante esta semana que nos ayuda a revelar la totalidad de quiénes somos, las partes de nosotros que intentamos ocultar con una máscara.

Cada día, nos ponemos una fachada para poder evitar sentir dolor o vacío, y el trabajo del ego es decirnos que nuestras máscaras nos funcionan. Tal vez seamos alguien que dice muchos chistes para evitar conversaciones serias, o tal vez nuestro disfraz sea actuar sin vernos afectados, fingir que no nos importa la opinión de la gente cuando, en realidad, cada vestigio de crítica es un golpe fulminante.

Sin importar cuál sea nuestra fachada, siempre oculta lo mismo: la verdad.

Si ocultamos nuestros miedos, inseguridades, pensamientos e intenciones no tan agradables, no podremos enfrentarlos y superarlos. Cuando somos honestos respecto a nuestras características que no nos agradan, dejamos de ser limitados o bloqueados por éstas.

Esta semana, dedica tiempo para hacerte dos preguntas de vital importancia: “¿Qué intento ocultar? Y... ¿Qué máscara uso?”.

Nuestra máscara es lo que nos separa de la Luz.

¡Cuanto más rompamos la fachada, más espacio hacemos para la Luz!

Imagina un día sin necesidad de usar nuestras máscaras. Sin miedos o personalidades falsas. ¡Sin reprimirnos ni necesitar la aprobación de nadie!

La verdad puede liberarte.


Todo lo mejor,

Yehuda

EL PODER CURATIVO DE LA PALABRA.



Existe una capacidad demostrada en la que la palabra puede afectar la programación del ADN. La salud podría conservarse indefinidamente si nos orientamos en pensamientos, sentimientos, emociones y palabras creativas y, por sobre todo, bien intencionadas. 

Los estudios del Instituto Heart Math nos abren un nuevo panorama hacia la curación, no sólo de los humanos enfermos, sino también para la sanación planetaria. El instituto cree en la existencia de lo que ellos dieron en llamar “híper-comunicación”, una especie de red de Internet bajo la cual todos los organismos vivos estarían conectados y comunicados permitiendo la existencia de la llamada “conciencia colectiva”

El Hearth Math declara que si todos los seres humanos fuéramos conscientes de la existencia de esta matriz de comunicación entre los seres vivos, y trabajáramos en la unificación de pensamientos con objetivos mancomunados, seríamos capaces de logros impensados, como la reversión repentina de procesos climáticos adversos. El poder de los rezos, oraciones y peticiones, tal como nos lo han legado los antiguos esenios -potenciado por millares de personas-, nos otorgaría un poder que superaría al de cualquier potencia militar que quisiera imponernos su voluntad por la fuerza. 

Este poder ha sido demostrado en especies animales como los delfines, que trabajan unificados en objetivos comunes. Los delfines utilizan patrones geométricos de híper-comunicación, ultrasonido y resonancias que les sirven para interactuar con las grillas energéticas del planeta. Estos animales poseen la capacidad de producir estructuras sónicas geométricas y armónicas bajo el agua. Podríamos afirmar que los delfines ayudan más a mantener el equilibrio planetario de lo que lo hacen los humanos.

Si Dios nos otorgó el poder, significa que quiere que nosotros, una vez alcanzado un nivel de conciencia determinado, ayudemos con respeto a la vida a ser co-creadores de su obra.


Este artículo ha sido publicado en la Revista ‘EL PLANETA URBANO’ 

viernes, 9 de marzo de 2012

HACER ESPACIO PARA DIOS.

 Hay una historia sobre un golpe de estado que ocurrió en un pequeño reino. Cuando los soldados llegaron en búsqueda del rey para matarlo, él había huido a la ciudad y se escondió en una sastrería. El sastre, al reconocer inmediatamente a su importante invitado, sin muchos rodeos lo escondió bajo una gran pila de ropa.

Al corto tiempo, los soldados tomaron la sastrería por asalto con espadas en mano, gritando: “¡Sabemos que el rey se está escondiendo aquí!”. Clavando sus espadas repetidamente en la pila de ropa, esquivaron al rey por tan sólo unos centímetros. Al no encontrar nada, los soldados se fueron indignados y entraron en la tienda de al lado.


Cuando el rey salió de la pila de ropa, le dijo al amable y viejo sastre: “Gracias. Ha salvado mi vida. Por esto, le concederé tres deseos”. Sorprendido y emocionado, el humilde sastre pensó por unos momentos y pidió: “Primero, cuando regrese al poder, me gustaría que declarara un Día Nacional del Sastre. Segundo, a todos los sastres del reino se les debe pagar el doble. Y tercero... ” hizo una pausa antes de decir “Debo decir que tengo la curiosidad. Quiero saber algo: ¿Cómo se sintió usted, el rey, cuando estas personas intentaron matarlo?”.


“Hecho”, dijo el rey, y con esto abandonó la sastrería.


El golpe de estado fracasó y el rey regresó a su trono. Como su primera orden, anunció el Día Nacional del Sastre, también proclamó que todos los sastres del reino debían ganar el doble. Después ordenó que arrestaran al sastre y lo trajeran a la horca. Aterrado y desconcertado, el sastre no podía imaginar cómo y por qué lo estaban tratando tan mal. El lazo fue colocado alrededor del cuello del sastre, pero justo antes de que tiraran de la palanca, el rey intervino y gritó: “¡Libérenlo!”. El sastre regresó al rey, aún temblando de miedo. Cuando se vieron a los ojos, el rey dijo tranquilamente: “Ahora tu tercer deseo ha sido cumplido. ¡Ahora sabes cómo se siente!”.


El objetivo de la historia es que tal vez creamos saber por lo que los demás están pasando, pero hasta que no caminemos en sus zapatos, en realidad no lo sabemos. Es por ello que cuando nos encontramos con una persona difícil, es sabio actuar con compasión y aceptación.


Afrontémoslo. Todos juzgamos. Observamos a las personas y las juzgamos; por la forma que visten, la manera que caminan, la forma que hablan. El problema es que, a veces, nos llenamos tanto de juicio que no dejamos espacio para el amor. Estamos tan llenos de nosotros mismos (quienes creemos que somos, lo que creemos que merecemos) que no hay espacio para los demás y no hay espacio para la Luz.


Esta semana, recordemos que el verdadero crecimiento espiritual ocurre cuando incrementamos nuestra empatía, nuestra capacidad de sentir el dolor de otro. ¿Cómo? Al abrir nuestro corazón para ocuparnos, en lugar de abrir nuestras mentes para juzgar. Después de todo, hay tanta positividad en lo peor de nosotros y tanta negatividad en lo mejor de nosotros, que no nos conviene encontrar fallas en los demás.


Karen Berg.